09/08/2026
Últimamente he estado mirando mucho a la mujer que fui.
Y mientras escribía “Caracas, contra todo pronóstico”, entendí que durante años miré algunas versiones de mí recordando principalmente lo que les faltaba, lo que les dolía o lo que todavía no habían aprendido.
Hoy quiero mirarlas diferente.
Quiero agradecerle a aquella mujer que madrugaba aunque amaba dormir, que manejaba hasta Caracas con el cuerpo tenso y la cabeza llena de responsabilidades. A la que tenía deudas y aun así construía una carrera. A la que dirigía equipos, hacía negocios, se perdía por Caracas y volvía a encontrar el camino.
A la que estaba herida y, al mismo tiempo, era imparable.
Ella hizo muchísimo por mí.
No tenía la conciencia que tengo hoy, ni las herramientas que he construido con los años. Pero tenía coraje, ambición, generosidad, ganas de crecer y una capacidad enorme para seguir adelante.
Y quizás una parte de sanar también sea esto:
dejar de mirar a nuestro yo del pasado solamente por lo que no sabía y comenzar a agradecerle todo lo que hizo para traernos hasta aquí.
No tuve que estar completamente sanada para vivir cosas extraordinarias.
Y hoy puedo reconocerlo.
Gracias a todas las mujeres que fui.
Todas hicieron posible esta.
Si quieres leer más l artículo: me enamoré de Caracas, contrato pronóstico, escribe Caracas y te envío el link.
❤️
Muy pronto les compartiré “Caracas, contra todo pronóstico”, una historia que terminó enseñándome mucho más sobre abundancia de lo que imaginaba cuando comencé a escribirla.