06/04/2026
No hay otra forma de responder 😘
Decir “sionista” como insulto dice mucho más del que lo usa que de quien lo recibe.
Ser sionista significa, en términos simples, creer en el derecho del pueblo judío a la autodeterminación en su tierra ancestral. Y no, el sionismo no es una cosa única ni monolítica: hay sionistas de izquierda, de derecha, seculares, religiosos, críticos de gobiernos israelíes y defensores de distintas visiones políticas. Como en todo grupo humano, hay diversidad, tensiones y extremos.
Pero cuando la palabra en sí se convierte en un insulto, vale la pena preguntarse qué ideas se están reciclando detrás.
Durante siglos cambiaron las excusas, los códigos y las palabras: antes era “judío usurero”, “judío conspirador”, “judío apátrida”. Después de la Shoá quedó claro para gran parte del mundo que el antisemitismo explícito ya no era socialmente aceptable. Pero el antisemitismo es un virus que muta y se adapta a cada época, y muchas veces encontró una nueva canalización en la demonización del sionismo.
¿Eso significa que no se puede criticar a Israel o a un gobierno israelí? Por supuesto que no. La crítica política es legítima, necesaria y parte de cualquier democracia. El problema aparece cuando se bastardiza el significado de “sionismo” hasta transformarlo en un insulto o en una identidad inherentemente malvada, porque ahí muchas veces lo que vuelve es algo muy viejo: la demonización de los judíos, solo con un nuevo lenguaje.
El antisemitismo históricamente le exigió al judío desprenderse de un pedazo de sí mismo: en algunos momentos, de su religión; en otros, de su cultura o de su pertenencia. Hoy muchas veces le exige renunciar a su vínculo histórico, espiritual y nacional con su tierra ancestral para ser considerado uno de los “judíos aceptables”.
Y si algo mantuvo vivo al pueblo judío es no inclinarse ante quienes quisieron decirnos quién podíamos ser.
Así que sí. Sionista. Gracias 😍