08/25/2026
¿Y SI CRISTO NO VINO SOLAMENTE PARA QUE CREYERAS EN ÉL… SINO PARA MOSTRARTE LO QUE TÚ TAMBIÉN DEBÍAS APRENDER A DOMINAR?
Puedes llevar una cruz.
Puedes conocer las Escrituras.
Puedes hablar de Dios todos los días…
pero la verdadera prueba comienza cuando alguien te provoca.
Cuando aparece el deseo.
Cuando llega la ira.
Cuando el ego quiere tener la razón.
Cuando el miedo toma tu mente.
Cuando tu cuerpo exige y tu voluntad comienza a ceder.
Ahí se revela quién está sentado en el trono de tu mundo interior.
¿Tu conciencia?
¿O tus impulsos?
Podemos mirar a Cristo también como un símbolo radical de dominio interior:
Conciencia — Yo Soy.
Mente — Yo Pienso.
Emoción — Yo Siento.
Voluntad — Yo Puedo.
Cuerpo — Yo Actúo.
El problema no es tener deseos, emociones o pensamientos.
El problema comienza cuando dejamos de observarlos y ellos empiezan a decidir por nosotros.
Quizá una de las enseñanzas más profundas de Cristo no sea únicamente:
“Créeme.”
Sino también:
“Observa el camino. Vívelo.”
Porque puedes esperar toda tu vida que algo externo venga a liberarte…
mientras permaneces prisionero de tu ira, tus heridas, tus deseos, tus miedos, tus apegos y tu necesidad de aprobación.
Tal vez seguir a Cristo también significa permitir que nazca dentro de nosotros una conciencia capaz de amar sin poseer, sentir sin convertirse en esclava de la emoción, pensar sin quedar atrapada en la mente y actuar sin ser gobernada por el ego.
No se trata de dejar de creer.
Se trata de integrar aquello en lo que dices creer.
Porque la espiritualidad que solamente se pronuncia permanece afuera.
La que se practica…
se convierte en vida.
🪞 Pregúntate hoy:
Cuando llega la tentación, el miedo, la ira o el deseo… ¿quién gobierna dentro de mí?
El Espejo del Coexistir
ILamat Lahca