06/23/2026
A veces las personas llegan a una sesión buscando aliviar una molestia física… y terminan encontrando algo más.
El cuerpo guarda mucho más de lo que imaginamos. Guarda tensión, cansancio, exigencias, preocupaciones y todo aquello que vamos sosteniendo día tras día sin darnos cuenta.
Por eso, en ocasiones, cuando el sistema nervioso finalmente encuentra un espacio seguro para relajarse, pueden aparecer lágrimas.
No siempre tienen una historia detrás.
No siempre vienen acompañadas de un recuerdo.
Y no siempre hablan de tristeza.
Muchas veces son simplemente la forma en que el cuerpo expresa alivio.
Después de años acompañando procesos a través de la masoterapia, he aprendido que no hay nada que corregir cuando esto sucede. Solo hay que permitirlo, respetarlo y sostenerlo con presencia.
Porque sanar no siempre se ve como creemos.
A veces se ve como un suspiro profundo.
Como un silencio.
O como unas lágrimas que por fin encontraron un lugar seguro para salir🤎✨
¿Alguna vez te ha pasado durante un masaje o un momento de profunda relajación?