09/07/2026
Esta paciente fue es mi mamá.
Apenas habíamos trabajado una hemicara y la diferencia ya era evidente: un lado del rostro se veía mucho más elevado, descansado y armonioso que el otro. Cuando se lo mostré, no pudimos evitar reírnos porque le dije: “Tienes un ojo fumando y el otro esperando el cabo”.
Todavía faltaba completar el procedimiento, pero esta comparación nos permitió apreciar cómo una armonización facial cuidadosamente planificada puede devolver soporte y equilibrio sin cambiar la esencia del rostro.