06/17/2026
Muchas de mis clientas llegan diciendo lo mismo:
“Me dijeron que respirara profundo para calmar la ansiedad… pero me sentí peor.”
Y esto es muy importante entenderlo:
las técnicas de respiración no funcionan igual para todos los niveles de estrés, y también su efectividad depende de cada persona.
Cuando tu cuerpo está en modo alerta o pánico, forzarte a respirar profundo puede aumentar la sensación de ahogo, desesperación o descontrol.
No es que estés haciéndolo mal.
Es que tu sistema nervioso no está listo para ese tipo de intervención todavía.
Desde la psicología somática y la neurociencia sabemos que, cuando la respiración ya es corta y superficial, el cuerpo primero necesita señales de seguridad, no más exigencia.
Ahí es donde entran otras herramientas, como la orientación a través de los 5 sentidos, el movimiento suave y la regulación progresiva o incluso ejercicios de respiración específicos para ese estado del sistema nervioso.
Si alguna vez sentiste frustración, ansiedad o incluso pánico al intentar “calmarte”, no estás sola.
Tu cuerpo estaba tratando de protegerte.
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