01/09/2026
Hoy puedo mirar todo eso a la distancia y decir gracias.
En ese momento no siempre podía.
Viví meses de crisis profunda, de alarma constante, de preguntas sin respuesta. Y lo que me mantuvo en pie no fue ignorar el dolor, sino trabajarlo.
Con la bioneuroemoción entendí qué había detrás de lo que estaba viviendo y qué parte de mi historia me había traído hasta ahí.
Las flores de Bach me acompañaron en los momentos donde las palabras no alcanzaban.
Y poco a poco, en medio del caos, fui encontrando coherencia y paz interior.
Mis hijas y yo estamos bien, en paz. Y hoy sé que esa crisis fue necesaria.
Si estás atravesando algo difícil y sientes que hay algo más debajo de lo que se ve, escríbeme.
Trabajamos juntas.