20/09/2016
La importancia de la práctica del “Yoga”
Practicar Yoga además de ayudar a cambiar la actitud sus técnicas de relajación y concentración sirven para fijar la atención, empoderar tus pensamientos, ser mejores personas, trae armonía, generar bienestar, evita dispersarnos con facilidad, fortalece nuestro sistema inmunológico y nos mejora nuestro aspecto físico.
A poco de ejercitarse, se notará un aumento de la flexibilidad y de pronto las posturas que parecían imposibles comenzarán a parecer más sencillas, también es probable que los dolores y molestias comiencen a desaparecer. Los músculos tonificados protegen el cuerpo de enfermedades como la artritis y el dolor de espalda así como genera equilibrio lo cual contribuyen a la prevención de las caídas en personas de edad. A diferencia de levantar pesas en el gimnasio, dónde se fortalecen sólo los músculos a expensas de la elasticidad, con el yoga el aumento de la fuerza se equilibra con la flexibilidad.
El yoga relaja, calma la respiración y el ritmo cardíaco y aumenta el flujo sanguíneo a los intestinos y órganos reproductivos, de esta manera, libera las tensiones y equilibra a la persona.
La práctica de ésta disciplina favorece el desarrollo de la capacidad de percibir en qué lugares del cuerpo se acumula la tensión, de esta manera, se vuelve más fácil liberarse de ella, disminuyendo la fatiga muscular y el dolor común en hombros, cuello, espalda y muñecas.
Es una actividad que supone alivio y descanso: algunas de sus posturas son: Asanas como la del restaurador, el yoga nidra (un tipo de relajación guiada), la Savasana, la pranayama (respiración yóguica) y la meditación aumentan la pratyahara, una visión interior de los sentidos que facilita la relajación del sistema nervioso.
Algunas de sus propiedades:
1. Optimiza la respiración:
Mejora el funcionamiento pulmonar y hace que aumente el ritmo respiratorio nasal, la respiración profunda en la que se basa el yoga, el pranayama, ayuda a limpiar y nutrir el cuerpo: al inhalar aire en profundidad se absorbe oxígeno en abundancia, y al espirar, se expelen productos de desecho.
2. Mejora la circulación y rejuvenece:
La respiración yóguica ayuda a conectar el cuerpo con su batería, el plexo solar, que cuando libera esa energía vital que allí se halla, produce un rejuvenecimiento físico y mental.
3. Favorece el tránsito intestinal:
El síndrome de irritabilidad intestinal y el estreñimiento pueden deberse al estrés, además de reducir a este último, el yoga, como cualquier otro ejercicio físico, puede aliviar el tránsito lento, se cree que disminuye el riesgo de cáncer de colon porque el movimiento corporal facilita un transporte más rápido de los productos de desecho a través de los intestinos.
El yoga reprime las fluctuaciones mentales, es decir, disminuye las curvas mentales de frustración, arrepentimiento, enfado y miedo ocasionadas por las tensiones diarias y como el estrés está implicado en tantos problemas de salud (desde migrañas e insomnio, hasta ataques cardiacos), quien aprenda a tranquilizar su mente, probablemente vivirá más tiempo sano.
Su práctica regular ayuda a acceder a un aspecto diferente de uno mismo, experimentará gratitud, empatía y perdón, así como un sentimiento de que forma parte de algo importante y que vale la pena disfrutar la vida.
Aumenta la propiocepción, es decir, la capacidad para sentir lo que nuestro cuerpo está haciendo y dónde se encuentra en el espacio. Las personas con malas posturas suelen tener una propiocepción pobre, que está relacionada con problemas en las rodillas y en la columna.
Johanna Isaza Mercham - Profesora de Hathat Yoga y meditación terapéutica