03/05/2026
En días que me volvió una vibe de mis 20 años muy clara, en tiempos difíciles pero no tanto al final.
Elegir batallas, perfilarse sin etiquetarse.
Todo eso aprendí, y que el baño de bosque viene a desarmar la poca vitalidad de estar desconectados del mundo natural.
Yo todavía no caigo.
Dejé que ser Guía de Baños de Bosque me pesara.
Que me preocupe hacerlo bien, sentirme plena.
Dejé de postear mi lado B.
Soy una Guía de Baños de Bosque que conoce la oscuridad. Al bosque interior que asusta. A la sombra que juega con nuestros dolores.
Y no atiné a hacer otra cosa que acaso pausar un poco, dejar que llegue, sin pelear contra molinos de viento.
Dejar que los espacios lleguen.
Como aquel día en que me descalcé acaso por primera vez en una plaza de la Ciudad de Buenos Aires.
En estos tiempos creeme que poner las patas en el pasto me dio un frescor espiritual.
No, sabes que no hablo con hadas y que cuando me vienen con el abrazar árboles revoleo los ojos un poco. Solo un poquito nomás.
Dejé de postear un entretenido, contradictorio, enojoso lado B porque se supone que hay que ser grácil y suavita para no espantar al gaslighting espiritual.
Pero estoy para sostenerme. Estoy para ver mejor. Estoy para sostener tus verdades y tus hilachas. Las vi aparecer y las compartimos en muchos baños de bosque.
Los que son, ya sabemos, mucho más profundos de como acaso algunos imaginan, o de cómo suenan.
Más estudio, más me enfoca en que nuestra capacidad y luz innata refulge en el verde en el agua en el árbol.
Es lo que habla sin palabras.
Gracias por compartirlo juntos.💚🍃