01/04/2026
A veces, el origen de la obesidad no empieza en el plato… sino en la historia personal.
Lo que tiene que desaparecer principalmente es la palabra culpa.
Experiencias difíciles en la infancia o adolescencia pueden generar traumas, situaciones de estrés culpa, vergüenza, etc. Y la falta de herramientas para regular y trabajar las emociones relacionadas a esto, pueden dejar huellas profundas.
Muchas personas, sin darse cuenta, encuentran en la comida una forma de calmar, tapar o gestionar lo que duele, lo que estresa, lo que da ansiedad, etc.
Comer no solo cumple una función biológica. También puede ser refugio, anestesia o compañía.
En otros casos puede ser falta de conocimiento, o enseñanzas sobre lo que es una alimentación variada equilibrada y saludable. O un mal manejo Porciones, exceso diario de calorías y sedentarismo... y asi muchas posibilidades.
La obesidad es multifactorial.
Además de lo emocional, también influyen:
• Hábitos alimentarios adquiridos en la infancia y sostenidos a lo largo de la vida
• Sedentarismo
• Falta de educación nutricional
• Factores hormonales o metabólicos
• Entorno y contexto social
Por eso, abordar el peso no debería ser solo “comer menos y moverse más”. Es mirar a la persona completa, con su historia, su contexto y sus emociones.
Sanar la relación con la comida también implica, muchas veces, sanar partes de nuestra historia.
No se trata de culpa. Se trata de comprensión y acompañamiento
El bien estar no es un premio
Es el punto de partida! 😎💪