13/10/2026
El asma infantil mal controlada y la obesidad pueden alimentarse mutuamente. Cuando un niño asocia el ejercicio físico con la sensación de ahogo, tiende a evitarlo, y ese sedentarismo favorece el aumento de peso. A su vez, la obesidad puede empeorar el control del asma, generando un círculo difícil de romper. La buena noticia es que se puede interrumpir: un diagnóstico preciso, un tratamiento ajustado y el seguimiento del pediatra alergólogo permiten que el niño recupere la confianza para practicar deporte de forma segura, una pieza clave dentro del abordaje integral de la obesidad infantil que este mes reivindica la AEP con el Día P.