27/10/2026
Durante mucho tiempo, creemos que hay partes de nosotros que deberíamos corregir para encajar mejor.
Llorar demasiado.
Sentir demasiado.
Conmovernos con facilidad.
No poder hablar de ciertas cosas sin que se nos quiebre la voz.
Pero ¿qué pasaría si, en lugar de juzgarnos, empezáramos a observarnos?
Yo descubrí que muchas de mis lágrimas aparecen cuando algo toca una verdad profunda dentro de mí. Cuando conecto con algo que me importa, cuando me permito ser vulnerable o cuando reconozco esa misma honestidad en alguien más.
Y dejé de verlo como algo que tenía que controlar.
Hoy, mis lágrimas son una brújula. No porque siempre tengan una respuesta, sino porque me invitan a mirar más adentro.
Y de eso se trata conocernos: no de convertirnos en personas que sienten menos, sino de aprender a escuchar lo que sentimos sin juzgarnos por ello.
Llorar es mi superpoder. ¿Cuál es esa parte de ti que antes escondías y hoy empiezas a abrazar? 🤍